140 años, decenas de modelos y una constante: ninguna otra marca ha cometido errores tan ruidosos ni logrado aciertos tan influyentes. Un repaso por los hitos, los fracasos y las apuestas que definieron a Mercedes-Benz.
Mercedes 190E (1982)

El Mercedes 190E marcó el inicio de una nueva etapa deportiva para la marca alemana. Basado en la plataforma W201, destacó especialmente en sus versiones desarrolladas junto a Cosworth, que incorporaban motores de 16 válvulas y entregaban prestaciones comparables a las del BMW M3.
Más allá de sus capacidades técnicas, el 190E quedó grabado en la historia gracias a la famosa carrera disputada en Hockenheim en 1984, donde un joven Ayrton Senna sorprendió al mundo al vencer a varios pilotos consagrados conduciendo modelos idénticos.
Mercedes 190E 2.3-16 (1984)
El 190E supuso una ruptura silenciosa dentro de la filosofía Mercedes-Benz. Hasta entonces, la marca nunca había apostado por un compacto verdaderamente deportivo, pero este modelo cambió las reglas con motores de 16 válvulas y prestaciones comparables a las del BMW M3.
Más allá de sus capacidades técnicas, el 190E quedó grabado en la historia gracias a una carrera disputada en Hockenheim en 1984, donde un joven Ayrton Senna sorprendió al mundo al vencer a varios pilotos consagrados conduciendo modelos idénticos. Una anécdota que, décadas después, sigue formando parte de la mitología del automovilismo.
Mercedes C 36 AMG (1993)
Antes de convertirse en la división deportiva oficial de Mercedes-Benz, AMG era una empresa independiente especializada en modificaciones de alto rendimiento. El C 36 fue el primer gran fruto de la colaboración entre ambas compañías, con un motor de seis cilindros en línea y 3,6 litros que entregaba cerca de 280 CV.
Una cifra modesta comparada con los AMG actuales, pero suficiente para convertirlo en una berlina extremadamente rápida, refinada y muy equilibrada. El inicio de una relación que terminaría transformando por completo la imagen deportiva de la marca.
Mercedes Clase SLK (1996)
El SLK rompió con muchas tradiciones de Mercedes-Benz al apostar por un roadster compacto y relativamente accesible. Su principal atractivo era el techo rígido retráctil, una solución innovadora que mezclaba las ventajas de un coupé y un descapotable en un mismo vehículo.
La polémica llegaría años más tarde, cuando la fusión con Chrysler llevó a reutilizar gran parte de la plataforma del SLK para crear el Chrysler Crossfire, algo que generó bastante debate entre los seguidores de ambas marcas.
Mercedes Clase V (1996)
Durante décadas habría sido impensable imaginar a Mercedes fabricando un vehículo familiar derivado directamente de una furgoneta comercial. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió con la Clase V, que transformó la Vito en un monovolumen mucho más cómodo y refinado, abriendo una nueva categoría dentro de la gama.
Lo más sorprendente fue que el experimento funcionó tan bien que la Clase V sigue existiendo hasta hoy, aunque en 2026 está previsto que sea sustituida definitivamente por el nuevo VLE, su sucesor completamente rediseñado.
Mercedes Clase A (1997)
El primer Clase A pasó rápidamente a la historia por un motivo poco deseado: el famoso test del alce. Durante una maniobra de emergencia realizada por la revista sueca Teknikens Värld, el pequeño hatchback perdió el control y volcó frente a las cámaras.
La controversia fue enorme y afectó seriamente la imagen de la marca. La respuesta de Mercedes fue modificar la suspensión e incorporar control electrónico de estabilidad, convirtiendo al Clase A en uno de los primeros compactos en adoptar esta tecnología de forma masiva. Un fracaso que terminó generando un avance significativo para toda la industria.
Mercedes Clase M (1997)
Con el Clase M, Mercedes-Benz ingresó oficialmente al mundo de los SUV modernos. Fabricado en Estados Unidos, el modelo buscaba competir en un segmento completamente nuevo para la marca. Aunque muchos puristas consideraban extraño que Mercedes apostara por vehículos altos y orientados al uso recreativo, el tiempo terminó dándole la razón. Hoy los SUV dominan el mercado global y representan el grueso de las ventas de la compañía.
Mercedes Vaneo (2001)
El Vaneo fue uno de los experimentos más extraños de la historia reciente de Mercedes. A medio camino entre un monovolumen y una pequeña furgoneta familiar, intentaba combinar practicidad, espacio y confort en un formato poco convencional. El diseño nunca terminó de convencer al público, las ventas fueron bajas y el modelo desapareció rápidamente del mercado, convirtiéndose en uno de los mayores fracasos comerciales modernos de la marca.
Maybach (2002)
Mercedes revivió el histórico nombre Maybach para competir contra Rolls-Royce y Bentley en el segmento ultralujoso. Los modelos 57 y 62 ofrecían niveles extremos de confort, tecnología y exclusividad, pero las ventas nunca estuvieron a la altura de las expectativas y la depreciación de los vehículos fue brutal. La submarca desapareció en 2013, aunque como veremos, el nombre regresaría con otra forma y más éxito.
Mercedes SLR McLaren (2003)
El SLR McLaren fue uno de los proyectos más ambiciosos y extravagantes de la marca. Desarrollado junto al equipo McLaren, combinaba un brutal motor V8 sobrealimentado con un diseño inspirado en los legendarios deportivos de competición de los años cincuenta. Su largo capó y su posición de conducción retrasada le daban una apariencia casi de dragster moderno. Aunque no logró convertirse en el hiperdeportivo definitivo que muchos esperaban, sí terminó siendo uno de los automóviles más salvajes y memorables de su generación.
Mercedes Clase R (2005)
El Clase R intentó mezclar demasiados conceptos al mismo tiempo: berlina deportiva, SUV, familiar y monovolumen. Mercedes lo describía como un Gran Turismo Deportivo, aunque muchos no sabían exactamente en qué categoría encajarlo. A pesar de las dudas iniciales, el modelo logró mantenerse durante más de una década en producción. Su versión R63 AMG, equipada con un enorme motor V8, terminó convirtiéndose en uno de los Mercedes más extravagantes y raros jamás fabricados.
Mercedes A 45 AMG (2013)
Cuando Mercedes-AMG presentó el A 45, el mundo quedó sorprendido. Un hatchback compacto con un motor turbo de dos litros capaz de desarrollar más de 350 CV se convirtió en ese momento en el cuatro cilindros de producción más potente del mundo, demostrando hasta dónde podía llegar la ingeniería moderna. Sus versiones posteriores superarían incluso los 400 CV.
Mercedes G 63 AMG 6x6 (2013)
Si existe un Mercedes capaz de resumir el exceso automotriz moderno, probablemente sea el G 63 AMG 6x6. Basado en el Clase G, incorporaba seis ruedas motrices, suspensión extrema y una presencia absolutamente descomunal. Aunque parecía un proyecto imposible o un simple ejercicio de marketing, Mercedes fabricó más de cien unidades, convirtiéndolo en uno de los vehículos más extravagantes y llamativos de la historia reciente.
Mercedes-Maybach Clase S (2021)
El Mercedes-Maybach Clase S representó la recuperación exitosa de un nombre que había fracasado años antes. Equipado con motores V12 y un nivel de refinamiento extremo, buscaba recuperar el espíritu de los antiguos Grosser Mercedes del siglo pasado. Más que un automóvil, funcionaba como una declaración de exclusividad y sofisticación, y esta vez el público respondió de manera muy diferente a la primera etapa de Maybach.
Mercedes EQS (2021)
Con el EQS, Mercedes-Benz presentó su primera berlina de lujo construida desde cero como vehículo eléctrico puro. La arquitectura dedicada permitió un habitáculo de proporciones excepcionales y una autonomía cercana a los 600 km, colocándolo en la cima del segmento premium eléctrico.
Su elemento más llamativo fue el Hyperscreen, un panel de pantallas que ocupa prácticamente todo el salpicadero integrando tres displays bajo un único cristal curvado. El resultado fue tan espectacular como polémico: por primera vez, Mercedes era acusado de excederse con la tecnología a costa de la sencillez.
Mercedes CLA con tecnología EQ (2025-2026)
El nuevo CLA llegó para redefinir lo que significa un Mercedes compacto en la era eléctrica. Puesto a la venta en Europa desde mediados de 2025, el éxito fue inmediato y arrollador: los pedidos superaron todas las expectativas y la cartera de órdenes quedó llena hasta bien entrado 2026. En enero de ese año, fue nombrado Coche del Año en Europa, sumando ese reconocimiento a más de diez premios internacionales previos.
Construido sobre la nueva plataforma MMA, ofrece hasta 790 km de autonomía homologada, carga rápida de 320 kW y un asistente virtual con capacidades de inteligencia artificial conversacional. Es, según la propia marca, el Mercedes más inteligente y digital jamás fabricado. Y tiene una carga simbólica enorme: a partir de 2026, el histórico Clase A hatchback y el Clase B dejan de producirse, cediendo el testigo a esta nueva familia de compactos eléctricos.
Mercedes Clase C Eléctrico (2026)
Uno de los hitos más significativos de 2026 es la llegada del primer Clase C sin motor de combustión interna. Para una berlina que durante décadas representó el corazón comercial de Mercedes-Benz, dar el salto a la propulsión 100% eléctrica supone mucho más que una actualización técnica: es el cierre simbólico de una era y la confirmación de que la electrificación ha llegado al núcleo mismo de la gama.
Mercedes-AMG entra en la era eléctrica (2026)
La transición de AMG hacia los vehículos electrificados se hace evidente en 2026 con dos movimientos importantes. Por un lado, llega el AMG E 53 Hybrid, disponible en versiones berlina y familiar, que combina un seis cilindros en línea con un motor eléctrico para superar los 570 CV. Por otro, AMG presenta su primer vehículo 100% eléctrico construido sobre plataforma propia, sustituyendo al GT 4-Door Coupé y basándose en el concepto GT XX presentado previamente. Es el fin de una etapa de motores atmosféricos rugientes y el inicio de una nueva forma de entender el rendimiento desde Stuttgart.
La mayor ofensiva de producto de la historia (2026-2027)
Mercedes-Benz afronta 2026 con el programa de lanzamientos más ambicioso de sus 140 años de historia. Entre 2026 y 2027, la marca prevé lanzar treinta nuevos modelos, dieciséis de ellos solo en 2026, incluyendo seis eléctricos y diez con motor de combustión. Entre las novedades más esperadas destaca el regreso del Clase G Cabriolet, una versión descapotable del icónico todoterreno que llega en un momento de ventas récord para ese modelo, con cifras cercanas a las 50.000 unidades anuales.
Esta avalancha de lanzamientos llega como respuesta a una caída de ventas en 2025 y a la presión creciente de competidores chinos que irrumpen con tecnología avanzada y precios agresivos. El objetivo declarado de la marca es claro: liderar el mercado del lujo apostando por el software, la modularidad y la electrificación, sin abandonar los motores de combustión mientras la demanda real lo exija.
Con 140 años de historia desde que Carl Benz inventó el automóvil en 1886, Mercedes-Benz enfrenta en este momento su transformación más profunda desde sus orígenes. La pregunta ya no es si la marca sobrevivirá al cambio, sino si será capaz de liderar la nueva era con la misma autoridad con la que dominó la anterior.