China se enfrenta a un reto ambiental de gran escala: para 2030 podría generar más de un millón de toneladas de baterías desechadas provenientes de vehículos eléctricos, según proyecciones del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información. Esta perspectiva ha llevado a las autoridades a fortalecer la supervisión del sector e implementar nuevas reglas para regular tanto el reciclaje como la reutilización de estas baterías.
Durante la última reunión del grupo especial nacional, el gobierno de Pekín expuso diversas irregularidades observadas en la cadena de reciclaje, incluyendo la eliminación inadecuada de baterías usadas, la fabricación de productos de baja calidad con materiales reciclados, el incumplimiento de normas de trazabilidad, el desmantelamiento ilegal que afecta al ambiente y operaciones comerciales sin licencia, según reportes de la agencia Xinhua.
Frente a estos problemas, China anunció que reforzará el control sobre el reciclaje de baterías. Entre las prioridades figura la creación de un mecanismo a largo plazo para afrontar la retirada masiva de baterías de vehículos eléctricos e híbridos, con metas específicas para 2026.

El plan gubernamental contempla además el fortalecimiento de leyes, políticas públicas y normas técnicas para el sector. El Ministerio de Industria y Tecnología coordinará inspecciones conjuntas para supervisar el mercado y combatir las actividades irregulares relacionadas con el reciclaje de baterías usadas.
Uno de los puntos clave de la estrategia oficial es incorporar herramientas digitales para rastrear todo el ciclo de vida de las baterías. Las autoridades planean expandir los sistemas de seguimiento de las unidades fuera de circulación y aumentar la responsabilidad de fabricantes, recicladores y otras empresas involucradas en este proceso.
Con estas medidas, China aspira a crear una red de reciclaje de baterías segura y eficiente, en respuesta al rápido incremento de vehículos de nueva energía y la creciente generación de residuos de baterías al finalizar su vida útil.
En paralelo, la automotriz china BYD ha registrado un crecimiento notable en Alemania, al matricular 6.169 vehículos en mayo, un salto del 232 % respecto al mismo mes del año anterior. Con una cuota del 2,6 % en el mercado alemán, la marca se consolidó como líder en híbridos enchufables, impulsada principalmente por las ventas del BYD Atto 2 DM-i, el más vendido de su categoría durante ese mes.
El avance de BYD responde a una estrategia que combina descuentos, subsidios alemanes para autos electrificados y una fuerte apuesta por los híbridos enchufables. La compañía también busca posicionarse en el segmento premium con la marca Denza y evalúa abrir una planta de ensamblaje en Alemania, con el objetivo de convertirse en el mayor fabricante de automóviles del mundo.