Volkswagen considera vender Ducati, Ducati
Volkswagen considera vender Ducati | Foto: Ducati

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El Grupo Volkswagen, uno de los gigantes automotrices más relevantes del mundo, enfrenta una crisis financiera que podría llevarlo a vender algunos de sus activos más emblemáticos, entre ellos la reconocida marca de motocicletas Ducati. La noticia, revelada inicialmente por el Financial Times, ha generado un gran revuelo dentro del sector y entre los aficionados a las motos.

Los reportes coinciden en que la delicada situación económica de Volkswagen impulsa al grupo a tomar medidas drásticas: tras la reciente venta de su división de motores marinos Everllence por 7.400 a 10.000 millones de euros, ahora se plantea desprenderse de marcas que históricamente han sido consideradas "joyas de la corona" como Ducati y hasta incluso Lamborgini y Porsche.

El motivo de fondo es la necesidad del grupo de reducir deuda, racionalizar inversiones y afrontar la caída de beneficios —el primer trimestre reportó una baja del 30% en ganancias— en un contexto donde la competencia global, los nuevos aranceles y el aumento de los costos han puesto contra las cuerdas al conglomerado. El propio Oliver Blume, director ejecutivo de Volkswagen, ha anunciado planes para recortar más de 100.000 puestos de trabajo sobre la actual plantilla de 625.000 empleados.

Destaca la ausencia de un desmentido oficial por parte de Volkswagen ante los rumores. La empresa, en un comunicado distribuido a medios especializados, evitó negar explícitamente la venta de Ducati y remarcó que todo el grupo, incluyendo marcas y filiales, debe transformarse. De hecho, la declaración subrayó que el modelo tradicional de producción y ventas ya no es suficiente para enfrentar los retos del mercado global.

Ducati, adquirida por Audi en 2012 por unos 860 millones de euros, se ha consolidado como una fábrica de éxitos tanto deportivos como comerciales, con facturación superior a los 1.000 millones de euros en años recientes y un dominio claro en competiciones como MotoGP y WorldSBK. Sin embargo su aporte a las cuentas de Volkswagen es limitado: según expertos, la huella de Ducati en los ingresos del grupo es inferior al 1%. Esta diferencia de escala, junto al contexto de reestructuración interna, refuerza la idea de que la marca podría considerarse prescindible.

No es la primera vez que surge la posibilidad de desprenderse de Ducati. Ya en 2017, Volkswagen valoró vender la marca, operación que fue bloqueada entonces por la presión de sindicatos y del propio Audi, al considerar a Ducati como rentable y estratégica. Hoy el panorama es diferente: la urgencia financiera limita los vetos internos, mientras la presión de los mercados e inversores exige medidas contundentes.

Si la venta se concreta, el precio estimado ronda entre 1.000 y 1.500 millones de euros, pero el verdadero impacto sería simbólico y estratégico. La industria observa de cerca quién podría ser el comprador: desde fondos de inversión interesados en la rentabilidad rápida hasta grupos industriales con tradición motera. Cada perfil implica riesgos y oportunidades diferentes sobre el futuro de la marca, su gama y presencia en competencias.

Para quienes ya tienen una Ducati o consideran comprar una, los especialistas coinciden en que no deberían preocuparse por cambios inmediatos. La red de concesionarios, el suministro de piezas y las garantías seguirían operando con normalidad. Lo único incierto sería la evolución del valor de reventa y los posibles cambios en la estrategia de producto según los planes del futuro propietario.

Ducati ha cambiado de manos en múltiples ocasiones a lo largo de su historia centenaria, transitando por administraciones familiares, estatales y privadas, italianas y extranjeras. El escenario actual, con la presión asiática en el segmento medio-alto y la aceleración de la electrificación, plantea nuevos desafíos para la marca, pero también mantiene vivo el interés de inversores y rivales industriales.

El futuro inmediato permanece abierto: Volkswagen busca liquidez y evalúa sacrificar activos valiosos para asegurar su competitividad global. La falta de una negativa clara mantiene en vilo al mundo de la moto, en un contexto donde todas las opciones parecen, por primera vez, sobre la mesa.