En España sí se puede instalar una sillita infantil en el asiento delantero del coche, pero solo en casos excepcionales contemplados en el Reglamento General de Circulación. Las familias que se ven obligadas a colocar más de una silla infantil en su vehículo suelen preguntarse sobre la legalidad de ubicar alguna de ellas en la parte delantera, especialmente cuando no hay espacio suficiente ni anclajes ISOFIX en los asientos traseros.
Los sistemas de retención infantil, conocidos comúnmente como sillitas, son obligatorios para menores que midan 135 centímetros o menos. Sin embargo, instalar tres de estas sillitas en la fila trasera de un coche es complicado porque la mayoría de los vehículos no está preparada para recibirlas todas en esa posición. Ante esta dificultad, muchos recurren al asiento delantero como alternativa.
El artículo 117 del Reglamento General de Circulación indica que los menores deben ir en los asientos traseros. Sin embargo, la normativa establece tres excepciones que permiten instalar una sillita infantil en el asiento delantero:

- Cuando el vehículo no tenga asientos traseros: Esta situación es propia de vehículos biplaza, como deportivos o modelos compactos donde no existe una fila trasera.
- Cuando todos los asientos traseros estén ocupados por menores en sus respectivas sillitas: Si en la parte trasera ya viajan otros niños que cumplen los requisitos para usar SRI y no queda espacio para una tercera silla, se puede ubicar una delante. Solamente se permite si los asientos traseros realmente están ocupados, no si las sillitas están vacías.
- Cuando no sea posible instalar todos los sistemas de retención infantil en los asientos traseros: Esta excepción es útil en coches clásicos que carecen de cinturones de seguridad en las plazas traseras o en modelos antiguos sin anclajes adecuados.
Existe un aspecto fundamental a tener en cuenta: si se instala una silla orientada hacia atrás en el asiento delantero, el airbag del pasajero debe estar desactivado. El manual del vehículo explica cómo hacerlo, y es una medida esencial tanto para evitar multas como para proteger al menor ante un accidente.
El incumplimiento de estas normas se considera una infracción grave o muy grave. Las sanciones económicas pueden ser de hasta 200 euros, además de la pérdida de entre 3 y 6 puntos del carnet de conducir. En los casos más graves, la multa alcanza los 500 euros acompañada de la retirada de hasta 6 puntos.