Durante décadas fue habitual que los conductores encendieran el vehículo y esperaran algunos minutos antes de salir, con el fin de que el motor alcanzara una temperatura adecuada y los fluidos circularan correctamente. Sin embargo, esta costumbre pierde sentido a medida que los autos eléctricos ganan presencia en la región.
La diferencia está en la arquitectura de cada sistema de propulsión. Un motor de combustión funciona mediante explosiones controladas, y cuando está frío, el aceite lubricante presenta mayor viscosidad y demora en distribuirse por los componentes, lo que puede afectar la eficiencia de la combustión durante los primeros segundos de funcionamiento. Por eso tradicionalmente se recomendaba un breve período de espera antes de exigir el motor. Aunque los avances en inyección electrónica y lubricantes han reducido esta necesidad en los autos modernos, algunos especialistas igual sugieren una conducción suave en los primeros minutos para minimizar el desgaste.
En los vehículos eléctricos la situación es distinta: no existe combustión ni un motor que deba alcanzar una temperatura específica para funcionar. La energía de la batería se convierte en movimiento de forma directa, por lo que el auto está listo para circular apenas se enciende. A esto se suma que estos motores entregan el torque máximo desde cero revoluciones, lo que explica su respuesta inmediata al acelerar.

Esto no significa que la temperatura sea completamente irrelevante en un eléctrico. El punto crítico es la batería de iones de litio, cuyo rendimiento puede verse afectado por climas extremos: en temperaturas bajas, las reacciones químicas internas se vuelven más lentas, lo que puede reducir temporalmente la autonomía y la entrega de potencia. Por eso varios fabricantes incorporan sistemas de preacondicionamiento, que llevan la batería y el habitáculo a una temperatura óptima antes de iniciar el viaje. Este proceso, sin embargo, no equivale a "calentar el motor" como en un auto convencional, sino que es una gestión electrónica orientada a la eficiencia energética; en la práctica, el conductor puede encender el vehículo y comenzar a circular de inmediato sin riesgo para la mecánica.
El avance de la electromovilidad está cambiando este tipo de hábitos. Incluso en los autos a combustión más modernos, diversos especialistas consideran que los largos períodos de calentamiento en ralentí son una práctica heredada de tecnologías antiguas y, en muchos casos, innecesaria. Mientras un vehículo a combustión puede beneficiarse de algunos segundos de funcionamiento suave antes de ser exigido, un auto eléctrico está diseñado para iniciar la marcha apenas se enciende.