Desmitificando Viajes por Carretera: Seguridad y Eficiencia
Desmitificando Viajes por Carretera: Seguridad y Eficiencia | Foto: Generada por IA / OpenAI

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Con la llegada de las vacaciones en la Sierra y la Amazonía, surge la necesidad de analizar qué tan ciertos son algunos de los mitos más frecuentes sobre viajar por carretera. Estas creencias, muy difundidas entre conductores, pueden influir en la seguridad, el consumo de combustible y el funcionamiento del vehículo.

Entre los mitos más populares destaca la idea de que bajar una pendiente en neutro ahorra gasolina. Esto es falso: en autos modernos con inyección electrónica, descender con una marcha engranada resulta más eficiente, ya que el motor utiliza el freno de motor y, al dejar de acelerar, incluso podría interrumpir el suministro de combustible. En cambio, ir en neutro deja el motor en ralentí y sigue gastando combustible. Además, se pierde capacidad de control y se daña el sistema de frenos.

Otro mito extendido sostiene que tener labrado en las llantas es suficiente para garantizar seguridad. No basta solo con el diseño visible: factores como la edad del caucho, la profundidad del labrado, la presión y posibles daños o deformaciones también afectan el rendimiento. Según la Agencia Nacional de Tránsito, cuando el labrado se acerca al mínimo legal de 1,6 mm, se reduce notablemente la capacidad de frenado y el agarre sobre piso mojado. Revisar el estado general de las llantas es clave antes de cualquier viaje.

Sobre el combustible, algunos creen que cuanto más lleno esté el tanque, mejor. La realidad es que depende del contexto: mantener suficiente combustible es recomendable para trayectos largos o zonas alejadas, pero llenarlo siempre al máximo solo añade peso y genera un ligero aumento en el consumo. Por otro lado, circular con el tanque casi vacío puede dañar la bomba, ya que esta necesita el mismo combustible para enfriarse y lubricarse. Lo aconsejable es salir con el nivel adecuado para el recorrido previsto.

Respecto a la gasolina premium, pensar que siempre mejora el rendimiento es erróneo. El octanaje solo indica la resistencia a la detonación prematura: la gasolina premium aporta ventajas únicamente en motores diseñados para este tipo de combustible. Si el fabricante recomienda gasolina regular, elegir la versión premium no mejora el desempeño ni la vida útil del vehículo, solo encarece el llenado del tanque.

Apagar el aire acondicionado para ahorrar gasolina tampoco siempre funciona. Si bien el sistema de aire requiere energía, la eficiencia depende del entorno y la velocidad. En carretera, abrir las ventanas puede aumentar la resistencia al aire más de lo que consumiría el aire acondicionado. En trayectos urbanos puede resultar útil ventilar de otra forma, pero en autopista el uso moderado del A/C puede ser lo más conveniente.

Existe también la creencia de que manejar más rápido ahorra combustible. Ocurre lo contrario: a mayor velocidad, el vehículo enfrenta mayor resistencia al aire y el motor trabaja más, lo que incrementa el consumo. Además, acelerar y frenar de forma brusca solo aumenta este gasto. La eficiencia mejora con velocidades constantes y moderadas.

Por último, muchos asumen que los SUV son más seguros simplemente por ser más grandes. El tamaño no garantiza mayor protección: la seguridad depende del diseño, la resistencia de la carrocería y los sistemas de asistencia y frenos. Un SUV puede ofrecer ventajas en algunas situaciones, pero el centro de gravedad más alto favorece el riesgo de vuelco si se conduce de manera brusca. La protección real está más relacionada con el mantenimiento y la tecnología del auto que con su categoría.

Antes de seguir consejos populares, se recomienda revisar siempre el manual del vehículo y preferir información técnica y comprobada para conducir de manera segura en carretera.